martes, 28 de mayo de 2013

Que la plegaria del Apóstol sea Palabra de Dios y no palabra de hombre

 “Podréis repetir la plegaria del Apóstol con tal de que vuestro ministerio de evangelización, de catequesis, de predicación, sea verdaderamente Palabra de Dios y no palabra de hombre, confundida quizá con afirmaciones y razonamientos pobremente humanos, enturbiada acaso por premisas cambiantes de sabor exclusivamente sociológico, político, terreno, más cercana a veces al saber técnico, o producto exclusivo de erudición y no fruto de la fe que proclama a Cristo, el Señor resucitado. El Concilio Vaticano II pide a los presbíteros un espíritu de contemplación, “porque, buscando cómo puedan enseñar más adecuadamente a los otros lo que ellos han contemplado, gustarán más profundamente la inescrutable riqueza de Cristo (Ef 3,8)” (Presbyterorum Ordinis, 13).” 


sábado, 25 de mayo de 2013

Defended lo vuestro sin encerraros a los demás

 “Sé que tenéis sufrimientos; porque siendo poseedores pacíficos desde tiempo inmemorial de estos bosques y «cochas», veis con frecuencia despertarse la codicia de los recién llegados, que amenazan vuestras reservas, sabedores de que muchos de vosotros carecéis de títulos escritos en favor de vuestras comunidades, y que garanticen legalmente vuestras tierras. Conforme a las leyes del Perú y a vuestros derechos ancestrales, hago también mío el pedido hecho por vuestros obispos de la Selva, a fin de que se os otorguen —sin cargas ni dilaciones injustificadas— las titulaciones que os corresponden (PERUVIAE EPISCOPORUM Epistula Apostolica, 32, martii 1983).
Defended, sí, vuestros bosques, vuestras tierras, vuestra cultura como algo que legítimamente os pertenece, pero sin olvidar la común condición de hijos de un mismo Dios, que repudia la violencia, la venganza, los odios. Ved en las otras razas, pueblos y gentes que comparten vuestro mismo cielo, ríos y bosques, lo que son de verdad: hermanos en Cristo, rescatados por su preciosa Sangre, llamados con vosotros a una convivencia en paz. Así también debéis ser apreciados vosotros por los demás: como hijos de Dios, miembros de la única Iglesia, hermanos entre hermanos.
Pero no podéis cerraros a los demás. Abrid las puertas a quienes se acercan a vosotros con un mensaje de paz y con las manos dispuestas a ayudaros. Entrad en comunicación con otras culturas y ámbitos más amplios, para enriqueceros mutuamente sin perder vuestra legítima identidad. Dejaos iluminar por el Evangelio que purifica y ennoblece vuestras tradiciones. No consideréis una pérdida el abandono de aquello que os alejaría de lo que Cristo enseña (Cf.. Matth. 18, 30) y, por tanto, de alcanzar una vida digna de los hijos de Dios.”

viernes, 24 de mayo de 2013

Aferraos a esa cruz de la Pasión

“En muchos lugares de la serranía y de la costa, en las cimas de los montes, en la encrucijadas y cercanías de los pueblos peruanos, se yergue con frecuencia la cruz, acompañada a veces de los símbolos de la Pasión de Cristo. Es una devoción muy radicada en la piedad popular. El Señor de los Milagros en Lima, de los Temblores en Cuzco, de Luren en Ica, de Burgos en Chachapoyas y Huanúco, de la Agonía y de Huamatanga en las zonas del Norte, son buena prueba de ello.

Yo querría invitares, antes de dejar vuestro suelo, a hacer de esa cruz de la Pasión el símbolo de vuestra fidelidad a Cristo y al hombre por El. Frente a quienes os invitan a abandonar vuestra fe o la Iglesia en que os hicisteis cristianos; frente a quienes os invitan al materialismo teórico c práctico; frente a quien os muestra caminos de violencia; frente a quien practica la injusticia o no respeta el derecho de los otros.”

(Beato Juan Pablo II en la ceremonia de despedida del Perú 5 de febrero de 1985)